¿Cuándo necesitas una prótesis de cadera? Los 3 criterios que evalúo en consulta

Por el Dr. Emiliano Reynoso — Traumatólogo Ortopedista, Puebla


La pregunta que más escucho en mi consultorio no es “¿cómo es la operación?” ni “¿cuánto cuesta?”. La pregunta que más escucho es esta: “Doctor, ¿ya llegué al punto donde no hay de otra?”

Y tiene sentido que sea la primera pregunta. Nadie quiere operarse. Nadie quiere recuperación, fisioterapia, semanas sin apoyar el pie. Lo que el paciente realmente quiere saber es si todavía hay una salida diferente, o si la cirugía ya es el único camino con sentido.

Mi trabajo en esa primera consulta es responder esa pregunta con honestidad. No para operar a todos los que llegan, sino para operarlos en el momento correcto — ni antes ni después.

Estos son los tres criterios que evalúo para tomar esa decisión.


1. El paciente ya tomó la decisión — y tiene el compromiso para sostenerla

Este es el criterio que más sorprende a la gente, porque no es una imagen ni un número. Es una conversación.

Una prótesis de cadera no termina en el quirófano. Termina meses después, cuando el paciente ha completado su rehabilitación, recuperó su marcha y regresó a su vida cotidiana. Ese proceso requiere disciplina, tolerancia al dolor temporal y una red de apoyo funcional. No todos los pacientes están listos para eso en el mismo momento — y operar a alguien que no está convencido o no está preparado es uno de los peores errores que puede cometer un cirujano.

Por eso, antes de hablar de fechas quirúrgicas, necesito saber si el paciente ha agotado mentalmente las otras opciones. ¿Ya probó analgésicos de forma consistente? ¿Ya hizo un ciclo real de fisioterapia, no dos sesiones? ¿Entiende lo que implica la recuperación y aun así quiere seguir adelante?

Si la respuesta es sí a todo eso, y el paciente me dice con claridad que la cirugía es el camino que quiere tomar, entonces tenemos la base más importante: un paciente convencido es un paciente que se rehabilita bien.

Si hay dudas, primero resolvemos las dudas. La cirugía puede esperar unas semanas más. Una prótesis mal indicada no se puede deshacer.


2. La radiografía confirma una artrosis avanzada

El criterio clínico necesita respaldo objetivo. Para eso uso la escala de Kellgren-Lawrence, que clasifica la artrosis de cadera en grados del I al IV según los hallazgos radiográficos: pérdida del espacio articular, formación de osteofitos, esclerosis subcondral y deformidad de la cabeza femoral.

Mi criterio general es el siguiente:

Grado IV — indicación quirúrgica clara. El espacio articular está prácticamente abolido, hay deformidad estructural significativa y el cartílago está destruido. No hay nada que preservar con tratamiento conservador.

Grado III con respuesta pobre a infiltración — también es indicación quirúrgica. Un paciente con grado III que recibió una o más infiltraciones intraarticulares (con corticoesteroide o ácido hialurónico) y no tuvo mejoría funcional significativa, ha agotado la mejor opción conservadora disponible para ese estadio. En ese contexto, seguir esperando solo posterga el deterioro.

Grado III con buena respuesta a infiltración — todavía no es candidato. Si hay mejoría, hay cartílago funcionando y hay tiempo. Seguimos con manejo conservador y vigilancia.

Grado I o II — no es candidato a prótesis, independientemente del dolor. En estos casos el problema rara vez es la artrosis como causa principal y hay que buscar otros diagnósticos.

Este criterio protege al paciente en dos sentidos: evita operar a quien todavía puede mejorar sin cirugía, y evita postergar indefinidamente a quien ya no tiene otra opción real.


3. Tiene una red de cuidadores para la recuperación

Este criterio se menciona poco en los artículos médicos, pero en la práctica clínica es determinante.

Una artroplastia total de cadera tiene una recuperación que dura entre 6 y 12 semanas en su fase más demandante. Durante ese tiempo, el paciente necesita ayuda para actividades básicas: levantarse, bañarse, desplazarse, acudir a sus sesiones de fisioterapia. Un paciente que vive solo, sin familia cercana o sin alguien que pueda acompañarlo de forma consistente durante ese período, enfrenta un riesgo real de complicaciones por abandono del proceso rehabilitatorio.

Antes de programar una cirugía, siempre pregunto: ¿quién va a estar contigo en casa las primeras semanas? ¿Tienes a alguien que pueda llevarte a tus citas de fisioterapia?

Si la respuesta es no, no cancelamos la cirugía — la planeamos mejor. A veces eso significa coordinar con trabajo social, ajustar tiempos o involucrar a un familiar que vive lejos. Pero la cirugía sin red de apoyo es una cirugía con mal pronóstico funcional, sin importar qué tan bien salga el procedimiento.


¿Qué pasa cuando se opera antes de tiempo?

Operar una cadera antes de que sea necesario no es inocuo. Una prótesis tiene una vida útil promedio de 15 a 20 años. Si se coloca en un paciente de 45 años con artrosis grado II porque “ya le duele mucho”, es probable que ese paciente necesite una cirugía de revisión — mucho más compleja y con peores resultados — antes de los 65 años.

La decisión quirúrgica correcta no es la que elimina el dolor más rápido. Es la que le da al paciente el mejor resultado funcional a largo plazo.


¿Tienes dolor de cadera y quieres saber si eres candidato?

Si llevas tiempo con dolor, ya probaste tratamiento conservador y quieres una evaluación honesta de tu caso, agenda una consulta. Revisamos tus radiografías juntos, te explico exactamente lo que veo y te digo con claridad en qué punto estás.

OrtoER.com | Dr. Emiliano Reynoso — Traumatólogo Ortopedista, Puebla

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